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ALGUIEN DICE GRACIAS…

FLORES PARA MÍ

A ver…Cómo comienzo…Estas flores generaron un cúmulo de emociones en mi ser como profesional y como persona.

Todo surgió como agradecimiento de una paciente hacia mí.

Ayer llego a la consulta y ella estaba en la sala de espera, sentada; se la podía ver detrás de estas flores, con una sonrisa radiante.  Las flores eran para mí y ella lucía esa sonrisa agradecida, feliz por su cambio, logro del trabajo conjunto que llevamos a cabo en la consulta, y feliz por su regalo.

Cuando me lo da, me emociono, por el gesto, por las flores (amo las flores) y por ella.  Me dice:- Gracias!

Yo también estoy agradecida, le digo que me encantan las flores, pero estoy agradecida por el regalo y por su compromiso con el espacio que compartimos, por su implicación; son todos esos elementos los que me ratifican en mi profesión, es gracias a los pacientes-clientes que se comprometen y se implican que cada día reelijo lo que hago y crezco y florezco con ellos.

Hasta aquí una primera lectura, cada vez que aparece un enunciado, se dice lo que se que se quería decir y algo más…Siempre hay algo más.  El regalo es una metáfora, no son sólo flores, son plantas: con sus raíces, sus troncos y hojas.  El regalo es una representación de su transformación, ella ahora pisa sobre un suelo más firme, ha descubierto su lugar y a partir del fortalecimiento de sus raíces ha podido “florecer” y luce de colores…

También es una metáfora del lazo que nos une, ella no lo sabía pero una de sus elecciones es una planta muy significativa para mí: el jazmín, que aquí no es una planta común y a mí me encanta, la flor y su perfume; los colores también son importantes para mí, eligió un regalo alegre y colorido como luce ella ahora.

Por eso ahora soy yo la que dice: -¡GRACIAS!

CELOS EN LA PAREJA: ¿UNA MUESTRA DE AMOR?

Todos en mayor o en menor medida somos “celosos” de nuestras pertenencias, las cuidamos, tememos perderlas o que se dañen.  Este sentimiento nos resulta conocido, verdad?

Ahora bien, ya en el enunciado de la frase surge una cuestión, acabo de hablar de PERTENENCIAS, de bienes que son nuestros… podemos hablar de la misma manera de una pareja?  Ya desde el punto de partida de considerar a nuestra pareja como a una “pertenencia”, algo que es de nuestra propiedad, estamos mal plantados en la situación.

Claro que cuando amamos a alguien, se constituye en algo preciado para cada uno de nosotros y este hecho, le otorga un valor único y difícil de mesurar.

Entonces podemos coincidir con que sufrir celos de forma moderada es una respuesta emocional normal y hasta halagadora para la pareja porque, de esa manera puede percibir lo importante que es para el otro.

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El problema surge cuando comienzan a sentirse de una forma exagerada y descontrolada puesto que lo convierten en algo patológico.

Veníamos reflexionando acerca de que los celos son un sentimiento de temor a perder aquello que amamos y que en pequeñas dosis, pueden colaborar a potenciar la relación pero, cuando se vuelven enfermizos nublan la razón del que los sufre.

Aparecen sospechas de manera constante y lo que es peor, basadas en hechos inexistentes, el miedo a ser abandonados concluye en un insistente control sobre la pareja.

Lo contrario ocurre cuando estamos seguros de nosotros mismos y de nuestra pareja, los celos no tienen la misma intensidad ni duración.

¿Cuál sería la causa de ser celosos?

En principio, las personas que no son seguras de sí mismas no se sienten merecedoras del amor de su pareja, lo que genera desconfianza por el otro.  El objeto de amor se constituye en algo sobrevalorado, ésto es para todos los enamorados sólo que la persona que está segura de sí misma no vive esta sobrevaloración como algo amenazante sino como un logro que vive con felicidad y del que puede disfrutar y puede pensar: “Esta maravilla de persona me ha elegido a mí para compartir parte de su vida…Soy realmente afortunado.”; cuando la imagen que cubre el pensamiento del inseguro es: “Alguien tan increíble como él no puede haberse fijado en alguien como yo, en cualquier momento conocerá a otra persona mejor y me dejará”.

Por otro lado, las experiencias de vida que conlleve afectarán su percepción.  Ya sea experiencias familiares, por ej.: el modelo de pareja de sus padres, o experiencias de parejas anteriores, en el caso de que haya habido una traición y por último, personas con ciertos rasgos de personalidad pueden tener una tendencia a ser desconfiados en exceso y desarrollar una celotipia.

¿Existe una posibilidad de controlar los celos?

Lo importante es ser conciente de qué situaciones activan las crisis de celos para poder gestionarlas sin mayores consecuencias, en el caso de te encuentres tomado por la espiral y no haya forma de controlarlos, lo conveniente es consultar con un especialista para poder dar una solución al problema.

Antes, puedes intentar los siguientes caminos:

Conectarte con los sentimientos que te unen a tu pareja y nutrirte de lo que ambos tienen cuando están juntos, estos pensamientos son los que tienen que desplazar a los destructivos que te hacen desconfiar.  Se trata de ser lo más objetivo posible y distinguir entre la realidad y lo que está desdibujando tu imaginación.

Otra cuestión de mucha importancia es la de evitar controlarlo todo en la vida de tu pareja.  Aquí radica la importancia de tener en claro que una pareja es la unión de dos personas con gustos e intereses en común por un lado, y por el otro, hablamos de personas que tienen otras áreas en su vida además de la pareja: amigos, familia, estudio, trabajo, tiempo para sí mismos, hobbies; es decir, personas en la que ninguna es de la propiedad del otro.  El control permanente sobre tu pareja sólo genera agobio y falta de aire.

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Reflexionar sobre lo que sientes con el fin de aclarar tus ideas, ayudará a que puedas expresarte con sinceridad y descubrir tus miedos y necesidades.  Son los primeros pasos del camino hacia la solución.

No se trata de culpabilizar a otros de lo que te ocurre.  Es importante reconocer las responsabilidades propias de tus sentimientos y de tus actos, lo que hace que dependa de tí y que seas la única persona que pueda promover este cambio.

Lic. Marcela S. Pereyra

Col. 19259

Móvil: 651 821 085

UNA CUESTIÓN DE ACTITUD?

No soy amante de utilizar historias personales pero en este caso,  relatar algo que me pasó hace algunos años considero que ilustra muy bien algo que me interesa transmitir.

Podría haberle pasado a cualquiera…pero me pasó a mí.Imagen

Era una tarde de otoño muy gris, con algunas gotitas intermitentes de lluvia.  Hora de ir al gym a tomar mi clase de Pilates antes de comenzar con la consulta.  Adopté el hábito de ir al gimnasio un mínimo de tres veces por semana desde hace muchos años, un “vicio” muy saludable y las clases de Pilates de aquel gimnasio del centro de Quilmes perteneciente a una cadena muy importante, eran IMPRESCINDIBLES!

Habíamos formado un grupo sólido de alumnas seguidoras de Rubén, nuestro querido profesor de aquel entonces aunque, nobleza obliga, de todos los profesores con quienes he tenido la suerte de coincidir en esa institución me ha quedado un grato recuerdo y mucho aprendizaje.  Bueno, no era de ello de lo que quería escribir, entonces retomo la historia: el gym del que hablo quedaba a 20 min de bicicleta de casa, así que me preparo con tiempo y me visto con un conjunto deportivo de algodón blanco.  El color blanco le sienta bien a ese tipo de clases puesto que,  si bien es una disciplina en la que el trabajo corporal es fuerte, tiene una ambientación que,  acompañada de música suave,  apunta a centrarse en uno mismo, promoviendo la concentración, concientizando la respiración para buscar nuestra propia esencia y el equilibrio; y, en mi caso particular, me resulta fácil asociar toda esa dinámica al color blanco.

Salgo de casa con la bicicleta y el bolso deportivo camino a mi ansiada clase, aprovechando el hecho de que no llueve para disfrutar del paisaje dorado que regalan los árboles en esta época del año.

Llego a destino y me dispongo a bajar al parking que se encuentra en el subsuelo como hago siempre, bajando a velocidad libre con la bicicleta por la rampa.  Lo hice, aunque en ese momento descubro que no había puesto la suficiente atención a las condiciones climáticas.  La rampa estaba húmeda y el suelo del parking también,  con el agregado de restos de aceite que dejan los coches, lo que dejaba como resultado un resbaloso final enlodado para  mi frenada.  Cuando intento poner freno a la aventura, la bicicleta no responde y en un enredo de manillares, cables de freno, bolso deportivo, piernas y brazos vestidos de blanco acabamos deslizándonos por el suelo.

La caída fue dolorosa, pero lo que más salió dañado del episodio fue mi autoestima.  Cuando logré liberarme del enredo con la bici, me pongo de pie y una vez comprobado que los daños materiales no eran graves (no se había roto nada, ni mi bicicleta ni yo) decido al borde de las lágrimas volver a mi casa, después de semejante humillación no podía quedarme a la clase.  Ni hablar de los manchones negros que ahora adornaban mi pantalón deportivo de algodón blanco!

En el preciso instante en que en mi cabeza enuncio la decisión, logro interrogarme:

“- Has llegado al lugar que querías a hacer algo que es muy importante para ti, has invertido tiempo, ilusiones y esfuerzo, te has caído y golpeado, sí, y después de todo, además te perderás lo que tanto deseabas?

La respuesta fue inmediata, porque me he caído haré la clase.  Recompuse mi cara (lo que no pude remediar fueron las manchas del pantalón), tomé aire, sonreí y llegué al salón en donde estaban mis compañeras y mi profe.

Cuando saludo con una sonrisa al entrar, luego de responder a mi saludo algunas de mis compañeras y el profesor me dicen:

” -Qué bueno que está el diseño de ese pantalón…”  FIN

Creo que esta pequeña historia  es un testimonio de cómo ante situaciones adversas nuestra actitud ante ellas puede provocar un giro a la situación, sé que es una adversidad nimia, pero siempre que nos encontremos ante un problema que nos parezca “sin salida”, seguro que habrá un plan B.  Puede salir bien, tal vez no, quién puede garantizarlo?  Lo que sí se puede garantizar es que si nos dejamos ganar por los problemas nada ni nadie nos sacará de ellos.

Si crees en algo, si sueñas con algo, sé fiel a lo que deseas, allí radica tu éxito.

Lic. Marcela S. Pereyra

Psicóloga, Profesora, Psicóloga Coach

Col. 19259

Móvil 651 821 085