LA DIFICULTAD DE SER PADRES HOY (artículo de Claudia Messing)

“La simetría inconsciente exige y fragiliza a los y las adolescentes” por Claudia Messing

¿Por qué resulta tan difícil a los padres contener, poner límites cotidianos a sus hijos, ayudarlos a alcanzar su autonomía y a tolerar su frustración? ¿Por qué los niños y jóvenes son tan hipercríticos con sus padres, pero a la vez hipersensibles y se sienten criticados y mortificados apenas se los trata de aconsejar?

Estamos en presencia de niños y jóvenes distintos a lo que fueron sus padres de pequeños, atravesados por lo que denomino “simetría inconsciente”. Se trata de un cambio psíquico por el cual desde la más temprana infancia –merced a las llamadas “neuronas espejo”– los niños copian a sus padres como si estuvieran frente a un espejo; se mimetizan masivamente con ellos, con su lugar, sus emociones y sus historias, y no terminan de adquirir una suficiente separación e individuación. Por eso les cuesta tanto madurar, poder registrar al otro como diferente y ponerse en su lugar. Quedan ubicados internamente en un lugar de paridad con el adulto, de pseudo adultez y autosuficiencia imaginaria, de “completud, saber y poder”, que los confunde, hiperexige y fragiliza.

El principal efecto de la simetría inconsciente es la hiperexigencia y el temor al fracaso que produce, ya que los niños y jóvenes tienen que “saber y poder ya mismo”, sin tener que recorrer un proceso de aprendizaje; el comentario del adulto los hace sentir desvalorizados, y se decepcionan y enojan con ellos mismos, con sus padres y amigos, ante la más mínima frustración o diferencia de opinión.

Y como no existe la jerarquía grande y chico en sus cabezas, es muy difícil jerarquizar en el estudio y en la vida cotidiana, “todo vale igual” y la palabra del otro se puede tomar a nivel literal, generando mucha violencia. Los hijos “copian” a los padres, pero no los internalizan como figuras protectoras, no se apoyan en ellos emocionalmente, sino que quedan solos por dentro, por eso son tan comunes los temores y fobias, las tensiones, inhibiciones y temores excesivos ante los exámenes, ante el grupo de pares, ante el mundo del afuera.

La simetría inconsciente como cambio psíquico estructural encierra una gran oportunidad, ya que nos obliga como adultos a construir nuevos modelos de autoridad mucho más firmes, cuidadosos y respetuosos. Para contener y educar a nuestros hijos tenemos que ser capaces de abandonar los discursos; de conectarnos emocionalmente y transmitir con autenticidad y sin victimizar nuestros sentimientos, de atravesar la barrera de desconexión y llegar a su corazón; de incluir al otro y trabajar en equipo; de respetar la vulnerabilidad de los adolescentes ante el acercamiento y, por sobre todas las cosas, de impedir todo tipo de maltrato en la comunicación para posibilitar la propia individuación.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-7011-2012-01-23.html

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